Toñito de 9 años había pedido permiso a su abuelita para ir a jugar maquinitas a solo 3 casas de distancia de su casa al negocio de Mario.
Mario, un hombre de 30 años de edad que todos conocían y que diariamente tenía a varios pequeños en su casa debido a que su negocio era rentarles videojuegos.
Cuando la abuelita de Toñito fue a buscarlo ya que no regresaba a casa, Mario rápidamente le dijo que el niño se había ido con otro amigo y cerró el negocio para “ayudarle” a buscar a el niño que vio crecer.
“Fue de los primeros en acompañarnos ya que fue el último en verlo y se veía muy preocupado.. incluso nos indicó que niños habían ido ese día y fuimos a sus casas.. nadie había visto a Toñito después de las maquinitas”.
Lo sorprendente fue que al día siguiente entre todos los vecinos incluso cerraron las carreteras del pueblo para que las autoridades se movieran rápido y se pudiera dar con el paradero del menor.
Mario, estuvo ahí todo el tiempo.
Incluso discutió con un policía que según su opinión le había contestado de manera déspota a la abuelita de Toñito.
Al ser el último lugar donde se vio al menor.. mientras Mario estaba “buscando” las autoridades consiguieron entrar a su domicilio y buscar.
Encontraron al pequeño con signos de violencia y muerto encerrado en un tinaco.
Rápidamente se agilizó el proceso y detuvieron a Mario mientras aún estaba entre el grupo de buscadores y gritando el nombre de Toñito..
El hombre que lo vio crecer, que era conocido por todos, que constantemente tenía a niños en su casa por su negocio que atraía niños.
El hombre que secó las lágrimas de su abuelita y le dio la mano para marchar con ella.
Ese hombre lo mató.